Hemos sido tan
dispersos e incoherentes, siempre. Odio, amor e indiferencia se alternaban en
cuestión de días, a veces de minutos. Y ahora… nada. De nuevo, nada. Y ya hemos
pasado por esto otras veces. ¿Es una nada definitiva? O como tantas,
¿volveremos a querernos algún día, a odiarnos? A veces creo que te echo de
menos. Pero solo a veces, luego me acuerdo de lo tranquila que es la vida sin
ti y se me olvida que te necesito.
A quién quiero
engañar, los dos sabemos que en el fondo me gusta el caos.